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ARTÍCULO SOBRE VICENTE ESCUDERO Y UDAY SHANKAR: EL ENCUENTRO DE DOS PIONEROS DE LA DANZA

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Guillermo Rodríguez Martín. Director de la Casa de la India.

El insólito bailaor vallisoletano de flamenco Vicente Escudero (1888-1980) y el célebre bailarín de la India Uday Shankar (1900-1977), hermano mayor del sitarista Ravi Shankar (1920-2012),mantuvieron a lo largo de muchos años una serie de contactos que tuvieron una singular importancia para Escudero, investigador de las raíces de los gitanos y del flamenco.

En una entrevista publicada en 1956 en el semanario El Español, Escudero comenta que conoció a Uday Shankar en 1930 en Paris. El artículo incluye una foto de ese supuesto primer encuentro.[1] Ambos bailarines trabajaban en París desde principios de los años veinte, experimentando y dándose a conocer antes de saltar al estrellato internacional en EE.UU., dónde coincidieron de nuevo en la gala de danza de Nueva York del invierno de 1932/33. Es muy probable que el vínculo conector fuera la diva del ballet Anna Pavlova, que tenía relación con ambos artistas y que había investigado tanto la danza india como el flamenco durante los años veinte.

Durante las navidades de 1932 hasta enero de 1933 el empresario americano Sol Hurok organizó un “Festival de Danza Internacional” en el New YorkerTheater (Nueva York) en el que tres famosos solistas y sus compañías compartían cartelera: Mary Wigman de Alemania, Uday Shankar y el bailaor vallisoletano Vicente Escudero. Este último había sido presentado al público neoyorquino el 17 de enero de 1932 en el teatro de la Calle 46, y la gira de 1932/33 en Estados Unidos significó la cumbre del éxito y la fama en su brillante carrera que ya había cosechado triunfos en Europa.[2]En febrero de 1931 había bailado en Londres en el homenaje a Anna Pavlova, fallecida en enero de ese mismo año en La Haya. Pavlova había planeado para la temporada 1931/32 una gira por Estados Unidos con Escudero, a quien había conocido en París unos años antes en una actuación del bailarín en la Sala Pleyel. Sol Hurok en sus memorias hace mención especial a Uday Shankar y Vicente Escudero, ambos presentados a él por el marido de Anna Pavlova. Los dos bailarines eran las atracciones exóticas de Hurok, un astuto hombre de negocios de los espectáculos, que supo lanzar al público americano las nuevas tendencias en la danza probadas en Europa e introducir en el circuito americano el gusto por lo diferente, lo extraño y lo exótico. En 1932 y 1933 produjo extensas giras presentando por todo el territorio de los Estados Unidos sus nuevos espectáculos estrella: la delicadeza y originalidad de los ballets indios de Shankar y el fuego y la furia del flamenco del pintoresco Escudero y sus compañeras de tablao, Carmita y Carmela. Hurok describe con detalle cómo estos dos genios de la danza, cada uno con su peculiar estilo, manejaban con distinguido carisma y firmeza sus troupesartísticas.[3]

En el libro autobiográfico de Escudero,Mi baile,publicado en1947,aparte de dejar constancia de su interés por la India, el bailaor escribe sobre sus contactos con Uday Shankar, el creador de la “danza moderna india”:

 

También he tenido ocasión de presenciar interpretaciones de bailes indostánicos por el excepcional bailarín indígena Udaï-Shankar, y en todos ellos he podido apreciar coincidencias con el nuestro, en cuanto a estilo y carácter se refiere. Recuerdo que una cantadora de su compañía, en una canción, imprimía a su voz las mismas inflexiones que en la “seguiriya gitana”.

En muchas conversaciones con Shankar, ambos hemos coincidido en opinar que el origen de la raza y folklore gitano es indostánico. En el diccionario de este país he podido encontrar más de un treinta por ciento de palabras gitanas, mientras que en el egipcio no he hallado ni una sola. Sin embargo, tanto el idioma como los bailes se han ido desvirtuando con el tiempo, al contacto con los usos y costumbres de las distintas naciones donde se establecieron...[4]

En su libro Escudero también describe con detalle sus extravagantes viajes, y su búsqueda de los orígenes del flamenco en la India:

 

Está demostrado que los gitanos provienen del Indostán, como es sabido, y no de Egipto como erróneamente se ha venido diciendo, ya que en este país fue precisamente donde menos tiempo les dejaron pasar, a través de su trágica historia. En el Indostán, como es sabido, existe una gran cantidad de lenguas y razas diferentes, que en le antigüedad estaban constituidas en tribus. Una de ellas fue la gitana, pero por no aceptar las leyes que sus vecinos querían imponerles, les declararon la guerra y tuvieron que huir, iniciando su éxodo a través de Europa.

 Convencido de que lo que llamamos baile flamenco no es sino la forma de expresión que tomaron los bailes gitanos en España, y tratando de descubrir las analogías que pudiera tener con las manifestaciones coreográficas gitanas en otros países, he recorrido en sentido inverso la misma ruta que siguió este pueblo, hace cinco siglos, a través de Europa. En todas partes donde viven gitanos he podido encontrar en sus cantes y bailes vestigios de una misma influencia.[5]

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial Escudero, que tenía 26 años, viajó por toda Europa huyendo de la guerra y presentando su arte de bailaor. Pero la Europa de esos años no era la mejor fuente de inspiración y el bailarín tenía la mirada puesta más lejos. Su espíritu aventurero e investigador le llevó más tarde a recorrer desde Europa Central y los Balcanes gran parte de Asia Meridional pasando por Siria, Caldea, Palestina y

Egipto hasta llegar al “Indostán” e incluso a la isla de Bali en Indonesia, como él mismo comenta.[6] En todos esos lugares buscó los orígenes del baile flamenco y, a la vez que trató de mostrar su danza, quiso encontrar formas locales que incorporar en su propio baile. En los bailes de la India, “que tienen todos los elementos que caracterizan al baile gitano,” Escudero encontró “el arranque de la música, del canto, y del baile de los gitanos,” y los vestigios más antiguos del baile y traje flamenco. Escudero relata en varias entrevistas: “estuve mucho tiempo en el Indostán,estudiando el origen de la raza gitana... para incorporar a mí arte la riqueza plástica de sus éxitos.”[7] De ninguno de los documentos del archivo de Escudero se desprende en qué fechas exactas llegó a realizar esa expedición hasta la India e Indonesia, pero parece ser que fue en el primero de los dos viajes que hizo a Oriente Medio y Egipto, es decir, hacia finales de la primera década, “en un ferrocarril construido por los Alemanes durante la guerra y que se hallaba en las peores condiciones.”[8] El segundo viaje a Oriente Medio lo realizó en 1929/1930 como parte de una gira de actuaciones contratadas en Grecia, Turquía, Siria y Egipto, viajando en el famoso tren Orient Express.[9]

Escudero fue el primer bailaor de flamenco que indagó en las raíces del flamenco por toda Europa, Oriente Medio y Asia. De ser confirmadas las fechas de su viaje a la India a finales de la primera década del siglo, también sería Vicente Escudero el primer bailarín moderno que investigó las danzas y vestuarios de la danza india llegando hasta allí. Antes de que lo hicieran otros bailarines famosos como Pavlova (1922/23) y los americanos Ted Shawn (1926), esposo de Ruth St. Denis, “La Meri” (Russell Meriwether Hughes), primera bailarina extranjera que estudió en las recién creadas escuelas regionales de danza india en los años treinta,[10] e incluso antes que el propio Uday Shankar, que no se había dedicado a la danza hasta que conoció a Pavlova a principios de los años veinte.

En sus viajes e investigaciones Vicente Escudero buscaba los orígenes del baile gitano en lo sagrado, hasta tal punto que convirtió su propia versión bailada de la seguiriya gitana en danza litúrgica, en ofrenda, como las danzas sagradas de la India. Es muy significativo pues el papel pionero de Escudero en el mundo como investigador del flamenco y de los “lazos culturales” entre España y la India. Su propia obra y estilo hacen de él un puente entre tradición e innovación, y entre disciplinas artísticas y entre culturas aparentemente lejanas pero unidas a través de un nexo común: el arte de la danza.

 

 

(Nota: Este artículo contiene extractos de “Vicente Escudero: el encuentro del flamenco con la India”, de Guillermo Rodríguez Martín, publicado en Al Calor de Oriente. Homenaje a Edward W. Said, Doce Notas Preliminares no.13, (verano-otoño 2004): 91-102. https://www.docenotas.com/7867/al-calor-de-oriente-homenaje-a-edward-w-saiddans-la-chaleur-de-lorient-hommage-a-edward-w-said/)


[1] El Español, Madrid, 19-25 de agosto 1956, p. 16.

[2] Sobre el éxito de Vicente Escudero en Europa y EE.UU. véase GARCÍA DOMÍNGUEZ, Ramón, Vicente Escudero, Valladolid, Caja de Ahorros Popular de Valladolid, 1983.

[3]  Quiero agradecer a Joan Erdman el proporcionarme de sus archivos las fechas de las actuaciones de Shankar y Escudero, y los comentarios de Hurok que aparecen en HUROK, Sol,  S.HurokPresents. A Memoir of the Dance World, Nueva York: Hermitage House, 1953, capítulo 4. sexteta A. “A Spanish Gypsy,” pp. 4-49, y ROBINSON, Harlow, The Last Impresario. The Life, Times, and Legacy of Sol Hurok, Nueva York, Viking, 1994.

[4]Mi Baile, pp. 23-24. Estas mismas afirmaciones referentes al origen indio, no egipcio, de la lengua calé  y  de la raza gitana y sus bailes, aparecen en varias entrevistas publicadas en La Prensa, Barcelona, 5 de noviembre 1963, Noticiero Universal, 19 de octubre 1963,  El Español, Madrid, 19-25 de agosto 1956, Linea, Murcia, 9 de septiembre de 1953, Dígame, febrero 1952, e Ideal, Granada, 23 de septiembre 1933. Del archivo de Vicente Escudero.

[5]Mi baile, Barcelona, Montaner y Simón, 1947, pp.21-22. (Reedición facsimilar con prólogo de Ramón García Rodríguez, Valladolid, Fundación Municipal de Cultura, 1994).

[6] En Ideal, Granada, 23 de septiembre 1933, y Linea, Murcia, 9 de septiembre de 1953. Quiero agradecer a  Julio Fraile Muñumer el haberme facilitado estos datos del archivo de Vicente Escudero.

[7] Citas de Escudero en Ideal, Granada, 23 de septiembre 1933, Dígame, febrero 1952 yLinea, Murcia, 9 de septiembre de 1953. Del archivo de Vicente Escudero y entrevistas personales con Julio Fraile Muñumer, mayo y junio de 2001. 

[8] Cita en Ideal, Granada, 23 de septiembre 1933.

[9]Véase los artículos enSunday Times (23 de octubre de 1932) y La Prensa (23 de diciembre de 1932), y los contratos de esas actuaciones. Del archivo de Vicente Escudero.

[10] En los años cuarenta “La Meri”, una de las primeras bailarinas “etnológicas” de EE.UU. que investigó danzas de todo el mundo en los años treinta, bailaba danzas de la India y flamenco (El Amor Brujo en 1941), y en 1942 publicó dos libros pioneros titulados GestureLanguage of theHindu Dance y SpanishDancing. Esto es una prueba más de que tanto la danza de la India como el flamenco se habían puesto de moda en los años treinta.